El pleno de Sarria aprobó, con la abstención del PP, la ordenanza urbanística reguladora de la situación de las edificaciones existentes en una sesión que se puede considerar previa al gran debate sobre el plan general que tendrá lugar dentro de unos días.
La sesión comenzó con una intervención del alcalde, Claudio Garrido, en la que lamentó la alarma que se había creado con este documento, auspiciada según él por intereses económicos y explicó la necesidad imperiosa que tiene Sarria de este proyecto. Dijo que cumplía escrupulosamente la legalidad y repitió en posteriores intervenciones a lo largo del debate que si lo mejor era anularlo se podría estudiar.
El portavoz del PP, José Antonio García, centró la mayoría de sus intervenciones en repetir que el plan era «una chapuza» y que lesionaba los intereses del 80% de los propietarios. Dijo que la ordenanza era «un parche» y preguntó en múltiples ocasiones al regidor si la ordenanza modificaría el plan general, a lo que le respondió finalmente que era posible.
Claudio Garrido manifestó que ningún edificio de los que contaban con licencia y estaban en regla en la actualidad iba a tener ningún tipo de problemas y puso como ejemplo el plan aprobado recientemente en Vigo, muy similar según él al de Sarria, en el que en algunos lugares con 15 alturas aprobaron solo 6 y las que exceden no van a tener problema.
La oposición también dijo que el proyecto no había sido participativo y se aprobó en pocas horas sin que nadie lo conociera, mientras que el gobierno adujo que habían mantenido numerosas reuniones con todos los sectores afectados y que todo el proceso había sido transparente y legal.
El gobierno lamentó que el PP se abstuviera y los populares alegaron que lo habían hecho debido a que no estaban en contra de la ordenanza.