En un año se pondrán en órbita cuatro satélites vitales para entender el Universo y están en marcha otros semejantes para esta década Los responsables de la Agencia Espacial Europea (ESA) viven momentos de euforia, y no la ocultan. Tienen sus motivos: después de 27 años sobreviviendo y casi «parasitando» el poderío americano o el ruso, sus nuevos proyectos la sitúan ahora a la vanguardia mundial. Han tenido que coincidir en el tiempo, no obstante, varios factores: la puesta en órbita del satélite medioambiental Envisat, la aprobación por la UE del sistema de localización Galileo y el lanzamiento, en los próximos meses, de cuatro aparatos que analizarán la radiación gamma del Universo, viajarán a la Luna, se posarán sobre un cometa y cartografiarán Marte.