Teherán ha detenido en los últimos meses a varios iraníes a los que acusa de espiar para EE.UU. e Israel, países que considera mantienen una guerra blanda con el régimen islámico.
El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, ahondó ayer la crisis política y el enfrentamiento que mantiene con el Parlamento al destituir a tres ministros, entre ellos al de la estratégica cartera de Petróleo, Masud Mirkazemí.
Amirifar fue convocado el domingo por el tribunal especial para asuntos de clérigos, pero no acudió al parecer bajo la excusa de que fue citado por teléfono y no por escrito.
El presidente iraní desapareció de la escena política poco después de su intento frustado de hacer renunciar a su ministro de Servicios de Inteligencia.
Vehículos armados y más de dos millares de soldados iraquíes irrumpieron esta madrugada en el campo. La agresión militar continúa según los refugiados.
«La UE está profundamente preocupada porque la situación de los derechos humanos en Irán continúa deteriorándose», según los ministros de Exteriores europeos.
se entrevistó con el líder supremo iraní, Alí Jamenei, y el presidente de este país, Mahmud Ahmadineyad, en medio de las críticas de su rival y ganador de los comicios