El madrileño, que sobrevivió en el 2004 a dos derrames cerebrales, tiene una musculatura privilegiada que cultiva con exigentes sesiones de entrenamiento
El gallego, que fue despedido del Karpin, reconoce que, tras quince años de bicicleta, ahora se siente «un poco perdido» y se tomará un tiempo para decidir su futuro