Las localidades arousanas repartieron 23 toneladas del molusco a lo largo de la pasada semana Quien no comió ayer mejillón fue porque no quiso. A Illa y Vilanova, hasta 1995 unidas en un único concello, celebraron un año más por separado la exaltación del preciado y sabroso molusco, principal fuente de riqueza de ambos municipios. El reclamo era bueno, como lo demostraron las aproximadamente 4.000 personas que acudieron a las dos fiestas gastronómicas, a pesar del mal tiempo reinante hasta primera hora de la tarde. En total, 23 toneladas de marisco, 29 si sumamos los berberechos cocinados a lo largo de esta semana en Vilanova, donde la celebración era por partida doble.