El acto vivió su momento más especial cuando el fundador de Aspronaga, Martín Pou, de 92 años, descubrió la placa en la que consta que la residencia llevará su nombre.
La entidad invirtió más de un millón en una escuela pública en A Coruña, que donó a la Xunta, y el anterior gobierno local pretendía cobrarle los permisos de obra