La infraestructura recorre más de 1.200 kilómetros a través del mar Báltico, uniendo sin intermediarios las reservas de gas siberianas con el mercado europeo.
La estadounidense, conocida por sus papeles en «Splash» y «Wall Street», participaba en un acto frente a la Casa Blanca en contra de los planes de construcción del oleoducto Keystone.