Mientras el presidente del grupo en el PE y el líder del Partido Socialista Europeo están en contra, varios primeros ministros insisten en mantener su apoyo al político portugués de centroderecha.
La visita del líder europeo, el segundo en entrar en la Casa Blanca desde que Obama tomó el mando, respondía ante todo a la necesidad de ultimar los detalles sobre la reunión que los jefes de Estado del G-8 mantendrán el próximo mes en la ciudad italiana de L'Aquila.
El ministro británico de Empresa cree que el primer ministro afrontará el próximo otoño otro intento de los rebeldes de quitarlo del liderazgo del Partido Laborista.
El PPE arrasa allí donde la derecha se presenta como abanderada de la modernidad, mientras el socialismo solo resiste donde no utiliza un discurso del siglo pasado