Pide a la multinacional que contrate al personal necesario para mantener el complejo industrial mientras negocia una posible venta a la SEPI de la planta de aluminio
El TSXG ve «mala fe» y recoge en la sentencia que «el fin único y primordial que guiaba a la empresa era apagar las cubas y cerrar la fábrica de la manera más rentable posible»