El magnate cree que la reina Isabel II, el príncipe Carlos y el duque de Edimburgo poseen información relevante tanto sobre la muerte de la princesa y de su hijo, Dodi Al Fayed.
Según la prensa británica, la duquesa de Cornualles ha jurado venganza a los asesores de la familia real «por haberla convertido en el enemigo público número uno».
Esta mañana se han celebrado una misa, a la que asistió la familia real, y un servicio religioso que congregó a cientos de admiradores de la carismática princesa.