El 1 de julio de 1958 se activó el desarme arancelario que puso en marcha la Comunidad Económica Europea y, sin solución de continuidad, un proyecto político, social y financiero al que han ido sumándose estados del Viejo Continente. La creación de este mercado común, aún con las imperfecciones lógicas del desconocimiento inicial, ha acabado por beneficiar a todos los países miembros, aunque estas plusvalías no se hayan repartido durante todo el tiempo de forma equitativa
Julio G. Sequeiros Tizón