El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, ahondó ayer la crisis política y el enfrentamiento que mantiene con el Parlamento al destituir a tres ministros, entre ellos al de la estratégica cartera de Petróleo, Masud Mirkazemí.
Amirifar fue convocado el domingo por el tribunal especial para asuntos de clérigos, pero no acudió al parecer bajo la excusa de que fue citado por teléfono y no por escrito.
A mitad de la entrevista con Ahmadineyad, el pañuelo que todas las mujeres deben de llevar cubriendo la cabeza, se deslizó hasta la altura de los hombrossin que ella se diera cuenta.