Pretendían poder votar en municipios en los que Batasuna perdió la alcaldía por poco en 1999 La estrategia electoral aberzale se ha encontrado con el primer escollo en Areso, un pequeño ayuntamiento navarro de 300 vecinos lindante con Guipúzcoa, cuya alcaldesa ha rechazado la pretensión de medio centenar de simpatizantes de Batasuna de empadronarse en la localidad.