Impotente ante la recesión y el paro, derrotado en Galicia, solo en el Congreso y obligado a rectificar con Obama por Kosovo, el presidente vive sus horas más bajas
Las entidades que sean «incapaces de mantener su solvencia y sanear sus balances» deben «dejar de ser jugadores» para que «no generen distorsiones en el sector público».
En cuanto a su situación personal, Solbes subrayó que se siente «cómodo y satisfecho» de ser ministro de Economía y Hacienda, y añadió que no tiene «ningún» deseo de dejar de serlo.
Señaló que a pesar de la fuerte desaceleración y de la importante inyección fiscal para combatirla, ha sido capaz de mantener el gasto social y la inversión pública.