La obra «Fragmentos de un libro futuro», considerada como el mejor poemario publicado en España el año pasado En un fallo interpretable como un acto de «justicia poética», el premio Nacional de Literatura 2001 en su modalidad de poesía recaía ayer, con carácter póstumo, en José Angel Valente, la voz poética más autorizada, apreciada y respetada de la segunda mitad del siglo XX y que se apagó para siempre el 18 de julio del año 2000. El jurado eligió como el mejor poemario publicado el año pasado, que se puede considerar su testamento poético, el libro de Valente «Fragmentos de un libro futuro». Los finalistas fueron «En la estación perpétua», de Antonio Cabrera, y «La vida desatada», de Miguel Angel Velasco.
MIGUEL LORENCI