A poca distancia de donde se maquinaba el acuerdo con el 10 del Barça, se fraguaba el procés, otra burbuja. En un lado se declaraba la dependencia de un club que quedaba atado a un jugador, y en el otro se diseñaba la independencia.
La vicepresidenta primera del Gobierno lamentó que los gobiernos independentistas antepusieron el «procés» a la lucha contra la violencia machista y la prostitución; «estaban a otras cosas»