Un desfile militar masivo frente al palacio de Kumsusan en Pyongyang, donde descansan los restos del fallecido líder y de su padre y fundador del país, Kim Il-sung, fue el acto principal de la jornada
El máximo órgano militar norcoreano cargó contra el Gobierno del país vecino presidido por el conservador Lee Myung-bak, que restringió las visitas de grupos de surcoreanos que querían ofrecer en persona sus condolencias por la muerte del dictador Kim Jong-il.
Atento y con gesto hierático, el heredero del fallecido dictador estuvo flanqueado durante la ceremonia de proclamción por altas autoridades políticas y militares del régimen.
El cortejo fúnebre llevó su féretro por las calles de la capital de Corea del Norte ante miles de ciudadanos y bajo la atenta mirada de su hijo y sucesor, Kim Jong-un.