EN EL COMENTARIO del domingo pasado, nos recreábamos con el caso Watergate tras conocerse la identidad de Garganta Profunda, la fuente anónima que hizo posible que los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein destaparan el escándalo que culminó con la dimisión del presidente Richard Nixon y la condena de altos funcionarios.
ARANTZA ARÓSTEGUI