El país se encuentra en una situación financiera desesperada, por lo que ambos líderes buscan contar con un Gobierno cuanto antes y cuya primera labor será la de renegociar la ayuda de la UE y del FMI.
Los irlandeses acuden a la cita electoral con la certeza de que el gobernante partido Fianna Fáil (FF) sufrirá un descalabro electoral sin precedentes.
El Gobierno remitirá a la Fiscalía tanto los estatutos del partido como los informes policiales con los que cuenta sobre la nueva estrategia política de Batasuna.
El descontento general de los irlandeses no ha sido aprovechado por la oposición, pues el conservador Fine Gael (FG) de Enda Kenny y el Partido Laborista de Eamon Gilmore bajan 1 y 3 puntos en intención de voto.