La palista gallega vuelve a casa tras cosechar un nuevo diploma olímpico en las Olimpiadas de Río. Fue recibida en el aeropuerto de Peinador por su gente y por su hija. Un abrazo que vale más que una medalla.
Los padres de la palista de Cangas, con su fiel grupo de amigos, la arropan desde los Juegos de Atenas: «Es más grande como persona que como deportista»