Le acusa de haber permitido que se marginara el Foreign Office y de que el Gobierno británico tuviera que hacer frente a las acusaciones de complicidad en las torturas.
El primer ministro británico y el presidente de EE.UU. hablarán de la polémica en torno a la liberación por el Reino Unido del terrorista libio condenado a cadena perpetua por el atentado de Lockerbie.