El jefe del Ejecutivo español realizó este ofrecimiento para garantizar la seguridad en las elecciones afganas del 20 de agosto y sufragar el entrenamiento del Ejercito nacional afgano.
El portavoz del equipo forense ha afirmado que en febrero de 2005, casi dos años después del siniestro, se confirmó que 21 de los cadáveres habían sido erróneamente identificados.
El entronces secretario general de Política de Defensa Javier Jiménez Ugarte se entrevistó con los familiares cuando éstos ya sospechaban de irregularidades en las identificaciones.
Este testigo se ha quejado de que cuando les entregaron los restos de sus familiares no les dieron ningún tipo de documentación, ni de certificado de defunción.
El teniente general Luis Alejandre quiso posponer la entrega de los cadáveres no identificados a sus familiares, según reveló en el juicio su sucesor en el cargo.