Nuestros abuelos ya lo tomaban antes de comer. Y popularizaron 'la hora del vermú'. Nunca llegó a desaparecer del todo, aunque la cerveza lo desplazó de las barras. Ahora, esta bebida que es una infusión de vino, tinto o blanco, con diferentes hierbas y no un destilado ni un licor como erróneamente cree mucha gente, ha vuelto con fuerza.
Su resurgir ha atraído a nuevas marcas, hasta ahora desconocidas o poco habituales en nuestro país. Tantas que el fenómeno empieza a recordar el que ... ya vivimos en su momento con las ginebras al hilo de la moda de los gin-tonics.
Vermús italianos, franceses y, por supuesto, españoles. Cataluña es la región con mayor tradición en su elaboración, pero se hacen excelentes en toda nuestra geografía, desde Galicia hasta Andalucía, pasando por La Rioja o Castilla y León. Vermús artesanos de calidad, presentados en atractivas botellas de diseño, que buscan hacerse un hueco en el mercado y que conviven perfectamente con los populares de grifo que se siguen encontrando en los bares tradicionales.
En Madrid, por ejemplo, aún existen las viejas tabernas que, además de sus mostradores de estaño, han conservado el grifo de vermú, casi siempre procedente de Reus, que se sirve en un vaso de caña, habitualmente sin hielo y con el único añadido de un chorro de sifón. Para acompañarlo, nada mejor que unas patatas fritas, unas aceitunas o unos berberechos de lata. Un aperitivo perfecto.
Sobre la firma
Colaborador
Carlos Maribona, periodista. Ha desarrollado toda su carrera profesional en el diario ABC, del que llegó a ser subdirector. En la actualidad es el crítico gastronómico del diario. Columnista también en XL Semanal de Vocento. Profesor de la Universidad San Pablo CEU. Premio Nacional de Gastronomía entre otros muchos galardones.
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