Desde muy joven siempre tomo el café solo y sin azúcar. Con que lleve una sola cucharada de endulzante ya me sabe a jarabe y no puedo con él. De añadirle leche ya ni hablamos. Sin embargo, aunque pueda parecer una contradicción, soy un gran entusiasta del café irlandés.
Me gusta este cóctel de historia reciente (empezó a elaborarse en los años cuarenta del pasado siglo) que en el fondo no es más que ... otra forma de combinar el café caliente con alguna bebida alcohólica para entonar el cuerpo, algo con una larga tradición entre nosotros. Ahí está el popular carajillo, con brandy o con orujo. En México también existe el carajillo, pero se hace habitualmente con Licor 43.
Entonces, qué hace diferente al irish coffee. Pues al margen de que se emplea whisky (irlandés, claro), la diferencia la marca esa capa de crema de leche o de nata semimontada que lo recubre. Lógicamente esta combinación nació en Irlanda, pero su fama la adquirió, como tantas otras cosas, en Estados Unidos. Ahora también se ha popularizado en España, aunque no es fácil encontrar uno bueno. Parece sencillo, pero tiene su técnica. Y sobre todo hace falta que los ingredientes, café, whisky y nata sean de la mayor calidad posible. Por favor, el café irlandés siempre en vaso de cristal previamente calentado con agua hirviendo, nunca en una taza. Y si le añaden unos granos de café tostado, miel sobre hojuelas.
Sobre la firma
Colaborador
Carlos Maribona, periodista. Ha desarrollado toda su carrera profesional en el diario ABC, del que llegó a ser subdirector. En la actualidad es el crítico gastronómico del diario. Columnista también en XL Semanal de Vocento. Profesor de la Universidad San Pablo CEU. Premio Nacional de Gastronomía entre otros muchos galardones.
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