Viernes, 05 de Diciembre 2025, 10:36h
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La semana pasada, después de hablarles del creciente interés por las pelis de terror, les comenté que hoy hablaríamos de otro fenómeno relacionado con lo anterior: la fascinación que ejerce el mal. Algo que, en mayor o menor medida, todos experimentamos, pero que a veces se lleva a extremos delirantes. Como en el caso de esas personas que se enamoran de asesinos convictos, les escriben a la cárcel, les proponen matrimonio e incluso no en pocas ocasiones llegan a casarse con ellos. De todo esto quería hablarles, pero se me ha cruzado otra noticia mucho más incomprensible y brutal.

