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El síndrome del camello: ¿bebemos agua embotellada por encima de nuestras posibilidades?

No es sed, es moda

El síndrome del camello: ¿bebemos agua embotellada por encima de nuestras posibilidades?

Cada minuto se venden más de un millón de botellas de agua desechables en todo el mundo. Si a eso le unimos el consumo en envases reutilizables, las cifras de agua ingeridas empiezan a ser astronómicas. La preocupación por hidratarnos se ha vuelto casi hilarante. Todo empezó con aquello de los dos litros diarios pero se ha desproporcionado tanto como las nuevas botellas 'de culto'. Te lo explicamos.

Una botella de plástico tarda 500 años en descomponerse y, según Greenpeace, tiramos unos ocho millones de toneladas de residuos plásticos al océano cada año. Así que algo había que hacer. Y un poco se ha hecho: las botellas reutilizables, pero como en los últimos años al consumo de dos litros de agua al día se le han atribuido propiedades casi divinas, no es suficiente. Y eso que las botellas reutilizables se han convertido en una alegoría de la vida sana. En ese lugar de las redes sociales donde hace unos años el mundo del marketing situó al vaso gigante de café y más tarde al batido verde, ahora ha puesto a la botella de agua de dimensiones cósmicas. Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Vamos por partes.

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Todo empezó con una obsesión: beber dos litros de agua al día. La teoría se remonta al año 1945 y el organismo que la hizo ... popular fue la Junta de Alimentos y Nutrición del Consejo Nacional de Investigación de Estados Unidos. En su informe, los expertos señalaban que beber ocho vasos de agua al día era la cantidad idónea para un adulto, pero a los medios de la época se les olvidó recoger otro dato importante que venía más abajo: «Que la mayor parte de esa cantidad está contenida en los alimentos que se consumen habitualmente». El resultado es que la preocupación por hidratarnos se ha vuelto casi hilarante y los datos de consumo de agua embotellada, un ataque directo contra la salud del planeta ya que, según un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona, el impacto ambiental del agua embotellada es hasta 3500 veces mayor que el del agua del grifo.

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