Viernes, 16 de Enero 2026, 06:17h
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Llorar en Internet está de moda. María Luisa Hidalgo, creadora de contenidos con un sinfín de seguidores, confiesa, ojos húmedos y gesto compungido, que a veces se siente «tan triste que ni ganas tiene de hacer un vídeo». Lola Lotita, influencer con 14 millones de seguidores en TikTok, se graba desolada llorando la muerte de su gatito de seis días… Antes el llanto era algo privado, íntimo. Incluso existía el prurito de no dejar que otros vieran que uno sufría. Ahora es lo contrario. Mostrar debilidad se ha convertido en sinónimo de sensibilidad, vulnerabilidad, humanidad.
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