Esta profesora jubilada alemana lleva cuarenta años fregando, raspando y borrando pintadas nazis.
La primera vez fue en 1986. Salió de casa y vio una pintada en una pared de su calle, en Berlín Occidental. Pedía la libertad de Rudolf Hess, el político nazi y lugarteniente de Hitler, que cumplió condena en la prisión de Spandau, en Berlín, hasta su muerte en 1987. La profesora alemana Irmela Mensah-Schramm siguió su camino. Pero regresó diez horas después y borró la pintada. «Fue una experiencia crucial para mí. Tuve una grata sensación y pensé: 'Si no haces nada, no logras nada'», explica.
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Lleva 38 años raspando, fregando y tapando los símbolos y lemas nazis con los que se topa, incluso ha viajado a otros países para erradicarlos ... armada con sus cepillos, disolventes y aerosoles. Como al borrarlos quedaban cercos, empezó a pintar corazones verdes con los que tapar pintadas pronazis y de extrema derecha. Se ha metido en líos. Encontró un grafiti con el lema «Merkel muss weg», que significa 'Merkel debe irse', el eslogan de un grupo xenófobo, y lo convirtió en «Merke: hass weg», que significa 'Recuerda: no odies'.
La pillaron y acusaron de dañar la propiedad pública. Hubo un juicio y perdió. El juez la advirtió de que la multaría con 1800 euros si reincidía porque el lema «Merkel debe irse» no es inconstitucional. Ella ha apelado. Ha tenido otros juicios: tuvo un encontronazo con un vigilante de seguridad. Pero no se arredra y sigue activa. Ha recibido premios y su trabajo ha nutrido varias exposiciones. En la muestra del Museo Histórico Alemán de Berlín En la pared. Pegatinas antisemitas y racistas desde 1880 hasta nuestros días, el trabajo de Irmela ocupó una sala entera.
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