Así como nadie querría derribar la catedral de Santiago para construir en el solar un rascacielos moderno, nadie estaría de acuerdo con amputar una de las lenguas sobre las que Galicia camina
Ni la Xunta ni el PP precisan de un mecánico que repare un motor cascado, sino de un continuador que coja los mandos sin mayores sobresaltos pero cantando el My Way de Sinatra