Y en Vilagarcía volvió a llover muchos días después por gracia de San Roque

AL SOL

Decenas de miles de personas acudieron un año más a la liturgia acuática de cada 16 de agosto

17 ago 2025 . Actualizado a las 10:03 h.

Conviene explicar que la Festa da Auga de Vilagarcía tiene dos capítulos bien diferenciados. Por un lado, está el macrobotellón que atrae a jóvenes de toda Galicia y que se prolonga prácticamente durante veinticuatro horas. Los más resistentes llegan al segundo capítulo, el importante para los vilagarcianos, que no es, qué duda cabe, por el que se agotan los billetes de Renfe desde semanas antes del 16 de agosto. El segundo capítulo es la Festa da Auga propiamente dicha. Una Festa en la que el agua aparece desde hace unos años más tímidamente una vez que el Concello decidió que los camiones de Bomberos y de Protección Civil no participaran de la liturgia acuática. Todo el asunto, todo el aporte del líquido elemento, queda en las manos, en los cubos, en las mangueras, de los vecinos, que bien es verdad que se afanan en que nadie se marche de Vilagarcía sin su conveniente calderazo.

MONICA IRAGO

El capítulo importante arranca con la subida de la imagen de San Roque desde la iglesia de Santa Baia hasta la capilla que lleva el nombre de la venerada figura. Todo al compás del pasodoble Triunfo, interpretado por la Banda de Música, y con los costaleros ejercitando una suerte de baile durante el recorrido.

MONICA IRAGO

Una vez que se llega a la capilla de San Roque, la banda de música interpreta el himno de Galicia y a continuación llega el turno del pregonero. Subidos a la tradicional grúa, Xisco Feijoó y Sandra Costa pusieron a todos a bailar antes de que sonara el ya clásico Quero Josar de Heredeiros da Crus, que da el pistoletazo de salida de manera oficial a la Festa de Auga. A partir de ahí, fue un «sálvese quien pueda», pero pocos querían salvarse si de remojones hablamos. Desde los balcones de las viviendas de la zona húmeda cayeron miles de litros de agua y el centro de la ciudad se convirtió en una macrodiscoteca, con distintos ambientes y músicas en cada una de las zonas. Una macrofiesta que se prolongó hasta bien entrada la tarde y que fue el preludio de la procesión, ya sí religiosa y «seria», para un despiporre que congregó a 40.000 personas según el Concello.