«Sólo he fallado dos años», afirma Mariano Blanco, que pasa sus vacaciones en Covas desde 1967
26 jul 2018 . Actualizado a las 05:00 h.A Mariña se llena cada verano de turistas dispuestos a conocer las maravillas y las historias que guarda la comarca. Hoteles de la costa lucense cuelgan el cartel de completo, pero también los cámping lo hacen. Son una interesante opción de alojamiento en la zona, en auge además, que permite disfrutar del veraneo de una forma distinta. Un ejemplo de cómo el turista que elige esta alternativa disfruta de su experiencia estival lo vivimos en el Cámping Vivero, próximo al centro urbano y a la playa de Covas. En estas instalaciones, como en otras del resto de A Mariña, hay veraneantes que repiten y repiten...
Mariano Blanco es uno de los asiduos en las instalaciones de la ciudad del Landro. Sentado ante una mesa de plástico y rodeado por caravanas y tiendas de campaña, este ponferradino recuerda su primer día en este cámping al que es tan fiel: «Fue el 15 de agosto de 1967. Desde entonces vengo todos los veranos. Sólo he fallado en dos ocasiones», afirma, destacando la tranquilidad del pueblo y la gastronomía gallega. «Lo que me cautivó de fue el descanso y el buen comer. Está todo muy cerca y los servicios son excelentes», asegura.
La leonesa María Fernández, o como prefieren que la llamen, por su apodo, «Geli», lleva también la friolera de 40 años viniendo a este cámping: «Empezamos viniendo con los niños, en familia. Y ahora que ya son mayores, vengo yo sola. Me encanta Viveiro y pasar aquí los veranos».
También gallegos
A nuestro alrededor también nos encontramos con veraneantes gallegos. Las lucenses Blanca Rodríguez y Pili Salgado repiten experiencia después de 20 años. «Viveiro tiene algo que atrae. No está tan masificado como otras zonas turísticas. Es un sitio muy tranquilo, perfecto para pasar las vacaciones, sobre todo en familia», asegura Blanca Rodríguez. «Yo intento escaparme siempre que puedo. Es increíble lo unidos que estamos después de tantos años. Somos como una gran familia», agrega Pili Salgado.
Los cuatro campistas ofrecen una muy óptima valoración de la zona y están de acuerdo en que el suyo es el mejor sitio para desconectar y descansar. Coinciden en que la proximidad con el mar y el centro urbano son dos puntos a favor en su elección de destino turístico. Y la seguridad, tanto dentro como fuera del recinto de acampada. «A mí me encanta salir a pasear de noche y no tener miedo de lo que me pueda pasar. Viveiro es un pueblo muy pacífico», confirma Geli con total convicción.