Sargadelos cierra la producción de Cervo y alega no poder «resolver deficiencias en plazo»

A MARIÑA

El administrador único del grupo informó hoy del fin de la actividad a la plantilla, y lo achacó «a la imposibilidad de resolver en plazo las deficiencias y faltas» detectadas por los inspectores, a quienes en días pasados ya instó a precintar las instalaciones
02 abr 2025 . Actualizado a las 21:51 h.Aun con beneficios económicos, en continua expansión a nivel nacional e internacional y siendo un referente en Galicia, la incertidumbre planea sobre Sargadelos. El administrador único, Segismundo García, comunicó este miércoles por carta a la Inspección de Trabajo que procede a cerrar la planta de producción de la factoría de Cervo «ante la dificultad para respetar y acometer la ingente normativa vigente y, dado que según dicen, nuestra salud corre peligro». Lo hacía seis días después de responder por burofax al mismo órgano instándolo a precintar las instalaciones tras serle notificada una multa de 5.000 euros y 36 deficiencias.
Aquel 27 de marzo el propietario del grupo, que se confesaba un «contribuyente ya viejo y harto» le indicaba por carta a la Inspección «que la dirección no se ve capacitada para acometer todas las obras y requisitos que nos exigen». También puntualizaba que «examinadas las normativas vigentes existen otras 283 faltas o incumplimientos» e incluso les rogaba que «en la exigencia del estricto cumplimiento de la legalidad» no generalizaran «porque pueden provocar la parálisis productiva del país». Este miércoles, García les instaba a no interpretar la decisión como un cierre empresarial o un «lock out», argumentando que disfrutaba tanto de la gestión empresarial «como padecíamos con sus constantes requerimientos y presuntuosa suficiencia».
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No es la primera vez que García expone públicamente su hartazgo ante lo que denuncia como continuas trabas y exigencias burocráticas y administrativas, pero este miércoles dio otro paso anunciando el cierre de la planta de producción cervense, con unos 80 empleados. A ellos se lo notificó en asamblea, pera la decisión provocó desconcierto entre los casi 200 trabajadores de las fábricas de Cervo y O Castro (Sada). Ante la Inspección justificó la decisión «para evitar multas, sinsabores y dar satisfacción cumplida a esa solícita inspección. Entiendan, pues, que el cierre se ejecuta ante la imposibilidad de resolver en plazo las deficiencias y faltas que esa eficacísima inspección ha detectado en los escritos aquí remitidos y que pueden ocasionar males a la salud de los que aquí trabajamos». Entre las actuaciones exigidas por la autoridad laboral, el administrador reconoce que se le requería que en tres meses se realizara un estudio sobre el método de aspiración usado para garantizar su eficacia y eficiencia. «Por lo que se deduce de tal comunicación, en esta empresa, en estos últimos años, se respiran o se inhalan sustancias nocivas», expone el empresario, que aguarda que le indiquen qué trámites burocráticos debe seguir ahora. Les recuerda que las instalaciones son Bien de Interés Cultural desde el 2014 y que cualquier obra debe contar con permisos especiales, un trámite que «se demora entre seis meses y un año».
El administrador reconoce que «el dinero que la propiedad va a perder, esta dirección ni lo valora» y, tirando de ironía, le pide a Inspección «sepan disculpar nuestra impericia empresarial. Intentamos hacerlo lo mejor que sabíamos. Y nos esforzamos muchísimo pensando que lo hacíamos bien. Los resultados nos acompañaban, pero también merecemos un descanso».
Desde el Ministerio de Trabajo indican que la Inspección de Trabajo ha sancionado a Sargadelos «por no adoptar medidas de protección individual y colectiva que protejan a las personas trabajadoras ante el riesgo de exposición a sílice cristalina. Una de sus trabajadoras ha desarrollado la enfermedad silicosis. Se han hecho requerimientos para que se subsane. La infracción se pone por los incumplimientos en la protección de las personas trabajadoras». Desde la Consellería de Emprego confían en que «co esforzo de todas as partes se atopen vías que permitan a continuidade na planta de Cervo, garantindo o mantemento dos postos de traballo, o cumprimento da lexislación vixente e a conservación e promoción do patrimonio cultural». Afirman que ninguna de las medidas pedidas «abocan ó peche da planta» y ofrecen colaboración en busca de soluciones.