Toca celebrar a lo grande los 20 años del Resurrection Fest

A MARIÑA

Pepa Losada

22 may 2025 . Actualizado a las 09:25 h.

El Resurrection Fest, el festival de rock y metal que nació en Viveiro (sí, en esta esquina olvidada tantas veces del mapa en el norte gallego y español) y que se ha convertido en uno de los referentes de Europa y del mundo en su género, cumple 20 años. En junio, del 25 al 28, toca celebrarlo a lo grande con Judas Priest, Slipknot, Körn, Falling in Reverse, Till Lindemann, Novelists y así hasta cien de las mejores bandas. El Resurrrection Fest atrae a Viveiro a público -fans- de más de 40 países. Es un mérito enorme. Ganan, sí, porque arriesgaron y dan a ganar. El festival genera 17,5 millones en el entorno. Hostelería, servicios, todo tipo de empresas que participan del montaje, de la seguridad, sector turístico. Han preparado para celebrar los 20 años una edición especial, a la altura del festival. La experiencia del Resurrection Fest incluye a Viveiro, a su paisaje, su gastronomía, por eso triunfó porque es una experiencia completa. Probablemente la más completa entre tantos festivales.

Ahora se generó revuelo, sobre todo en redes, con los grandes festivales porque están participados en algunos casos con fondos de inversión. La pandemia dio un gran susto a estos festivales. Fondos de inversión muy poderosos que tienen sus acciones diversificadas en infinidad de sectores. El que cuestionan en redes, KKR, por ejemplo, norteamericano, ha invertido en más de 160 compañías en todo el mundo hasta hoy, diversifica sus acciones como todos los grandes fondos de inversión y capital riesgo. En Químicas, en productos de consumo (sí, en muchos productos que consumimos y consumen quienes protestan y no lo saben), en pollos, en casi todos los pollos del mundo (por dar una pista), en energía y recursos naturales, también en energías verdes y limpias, en finanzas, en salud (también en salud), en tecnología, en semiconductores, sí que se fabrican en Países Bajos, son suyos (a ver si los que protestan reniegan de los móviles, y se acuerdan de los miles de niños explotados en las minas de coltán, esos no importan), han invertido en compañías de pago con tarjetas de crédito, en seguros, algunas firmas muy conocidas, en construcción y obra pública... y así hasta el infinito. Están en todo lo que ven de valor y con futuro; en todo lo que consumimos.

Con todo, ¿es bueno este revuelo para frenar a inversores sin escrúpulos ni moral y demostrar que, llegado el caso, no todo vale? Creo que en el fondo sí. 

Y yo comiendo, sin saberlo hasta ahora que me enseñan la bolsa del súper, patatas de Israel que acabamos de comprar. Por cierto, ya no me sabían antes de que me lo descubrieran.

Que lo que toca es disfrutar de Slipknot, Körn, Judas Priest y de todos los demás. Grandes del rock y metal. Los que de verdad, miren por dónde, tienen valores y denuncian con las letras de sus canciones.