El Carmen y las Cármenes

A MARIÑA

PEPA LOSADA

16 jul 2025 . Actualizado a las 10:39 h.

Lo esperábamos todo el año. La patrona de nuestros puertos históricos. La onomástica de tantas damas que nos hicieron felices. Ese escapulario de tela que nuestras madrinas nos colocaron en el pecho siendo de tierna infancia. Luego aquella procesión desde Santa María de Lieiro hasta el Puerto de Arriba -la isla de La Atalaya- donde San Ciprián salía a hombros de cuatro marineros para dar la bienvenida a la imagen del Carmelo.

Mientras la gran Orquesta Variedades de mis amigos -Carolino, Marucho, Tito, Cardis, Oscar- tocaban y entonaban la Salve. Sesión vermú. Comida con lo mejor de cada cocina mariñana. Partido de fútbol. Baile de tarde y noche. Y al día siguiente aquella merienda romería alrededor del faro con Brisas do Landro.

Algo parecido tuvo y tiene lugar en A Vila Mariñeira de Foz, en la Pescadería de A Vila do Landro, Camariñas, Corme, Laxe, Malpica, Corcubión y Laracha-Caión. Ser miembro de la comisión organizadora de las fiestas patronales era un gran honor y mucho trabajo para recaudar cocina a cocina, barco a barco, tienda a tienda, cantina a cantina, los recursos que pagaran los gastos del evento en que todos lucíamos las mejores galas. Con especial aquiescencia del párroco don Rosendo y de la Cofradía-Pósito de pescadores creada en diciembre de 1929 por escrito del Maestro Emilia Ceide Villar y de mi pariente industrial Darío Baltar Baltar.

¿ Y qué decir de las Cármenes, Carmiñas, Carmelas? En nuestras casas había patrones de altura y alguna Carmen. En mi hogar la hay y le deseo tantas felicidades como las que deseó el gran Cunqueiro en forma de mil primaveras a nuestra madre Galicia.

Pero hoy quiero felicitar con devoción, agradecimiento y cariño a Mari Carmen Chipe. La esposa de nuestro decano el Juez Oscar. A tal comprometida dama debemos mucho, al menos los que siempre nos hemos identificado con esa hermosa ciudad de Viveiro. El trabajo de todo el año para que A Vila sea una cita sorprendente para el viajero agosteño, pero también para los que desde muy jóvenes hemos considerado a la Vila de Pastor Díaz y Maruja Mallo como nuestra segunda casa. Ese Casco Histórico incomparable, preñado con los recuerdos de tantas hazañas juveniles, o con esas cuadrillas de amigos que practicamos ese rito de saborear un buen tinto con un ateneo de amistad.

Si reconocimiento internacional tiene la Semana Santa, algo debe tener esa MOSTRA que nos une en la Plaza con los pueblos de Europa y sobre todo de Hispano América. No hay flores ni pergaminos que sean suficientes para agradecer a la dama que bailaba y todavía puede hacerlo, en Bágoas da Terra, pues sigue siendo su programa festivo la mejor de las bienvenidas para los forasteros que viajan al norte del norte -como solemos compartir mi amigo Moncho Pernas y yo-. Como todos los años esos músicos que salen una y otra vez del Hotel Venecia nos harán cada atardecer agosteño más feliz y el momento cumbre lo pondrán los muchachos  -dice mi hermano Jorgito- de Escolma de Meus.

Mientras ellos cantan melodías populares, yo elevaré algún poema a los cielos recordando a Manolo, Ranlis, Rubito, Toño, Carolino...Y desde luego con esa multitudinaria petición de «Paloma Mensajera y Viveiro». Parafraseando a Luís Cernuda: «¿Mi tierra?/Mi tierra eres tú. ¿Mi gente?/Mi gente eres tú». Amén.