
Lo primero que aprende un patrón en Celeiro, local o foráneo, es aproar a la capilla del Ecce Homo de la Misericordia cuando se sale de marea. Uno de estos patrones, de la Costa da Morte, por curiosidad quiso conocer al Cristo que el armador le aconsejó poner la proa de su barco antes de arrumbar a caladeros. Me comentaba extrañado que le asombraba la falta de algún objeto en el templo que justificase tanta devoción por parte de las gentes del mar. Y no le faltaba razón, es posible que Celeiro no haya exteriorizado su agradecimiento en forma de exvotos pero si tuvimos uno para pedir amparo y protección, un barco pesquero que desde 1954 adornaba los pies de la Virgen del Carmen, el Niño Jesús surgido de las manos artesanas de Juan José Palmeiro y Ramón Alonso, tripulantes del Manuel Luisa que no dudaron en hacerse con la madera en el muelle de Viveiro, madera de bidueiro (abedul) fuerte y maleable que cargaban allí los mercantes costeros. Lo aserraron abordo para el diseño del bonitero y con el sobrante todavía harían Juan José la maqueta de una motora y Ramón un bote. Los dos representaban a la tripulación, «los chicos del Manuel Luisa» como rotularon en la vela de mesana, entre ellos además de los dos artistas, Che González Chichita, Claudio Rego Pixuca, Pepe Tarato, Antonio Manso do Primero (sería uno de los fallecidos en la explosión de la caldera en la conservera Alonso en 1960) y Manolo Ituriza da Agustina que era el muchacho, éste último y Ramón, con sus lúcidos 93 años, son los únicos que siguen con nostros. El patrón era el recordado Rafael Goás da Chicota y Manuel Darío el motorista.

El Manuel Luisa era azul claro, el color de la casa de los Chicotes, pero de pintarlo se encargó Juan José y utilizó el color que tenía en casa, el verde de los cacharros de su padre que andaba en el Teresita Goas, pintó el barco del verde de la casa de la Sisa. El párroco de entonces Constantino Montenegro aceptó encantado la idea de que el exvoto fuese entre los barcos que Otero Gorrita había decorado a los pies de la imagen de José Rivas.
Restauración de la imagen
En 1986 el cura Vicente Gradaílle mandó restaurar la imagen que data de 1951, el enfibrado de la base desalojó los cáncamos del enganche de aquel barco verde que no volvería a los pies de la Virgen del Carmen. Entre 1987 y 1988 formó parte de la muestra «Exvotos mariñeiros en Galicia e Bretaña» junto a 80 objetos de los cuales 19 eran maquetas francesas y 22 gallegas. Tras ser expuesta en el Museo de Bellas Artes de Brest, el Niño Jesús regresó al Museo de Pontevedra en una exposición sufragada por la Fundación Pedro Barrié de la Maza.
La catalogación de la muestra nos hizo creer durante muchos años que la maqueta del pesquero estaba en el Museo pontevedrés, unos correos cruzados con ellos nos confirmaron que el barco había sido devuelto. Fue Ramón Alonso quien nos puso en la pista del exvoto, es posible que Gradaílle la hubiese entregado a la casa de los Chicotes, así fue, de rebote acabó en casa de Modesto López, hijo de Manolo da Chicota a quien se lo solicitamos y de forma altruista lo puso en nuestras manos para que cuarenta y un años más tarde volviese a procesionar. El barco estaba bastante deteriorado, muy maltrecho por el paso de los años, pero el maquetista Severino Balseiro con la paciencia y la precisión de un relojero hizo una restauración impecable.
Para todos nosotros y para Ramón Alonso más, será un orgullo volver a ver el barco verde junto a nuestra Virgen del Carmen en el 75 Aniversario de la Procesión Marítima de Celeiro.