AREOSO | O |
27 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?NA de las últimas conclusiones a las que ha llegado el comité de analistas de la comarca que puntualmente se reune cada mediodía es que las canciones de los dibujos animados ya no son como las de antes. Y de ahí, que los más jóvenes opten por el ruido de la Play Station antes que por el del televisor. Temas como «Comando G, comando G siempre alerta está», «Sancho, Quijote, Quijote, Sancho» o incluso «En un país multicolor nació una abeja bajo el sol», ya no se estilan. Es más, dos de los últimos éxitos televisivos tenían letras perfectamente reconocibles: «Temos que buscar, as bolas do dragón», por un lado, y más recientemente: «Mira qué trompa, que cacho trompa». En la época de Mazinger Z y de Afrodita A y sus «pechos fuera» estaban también de moda los ventrílocuos. Aquí José Luis Moreno terminó imponiéndose a Mari Carmen, seguramente por los latiguillos de sus personajes: el «qué contento estoy» de Macario y el «toma Moreno» de Rockefeller hacían furor. Uno siempre pensó que el gran temor de los que manejaban los hilos era que sus creaciones cobraran vida propia. Ahí están Frankestein o Chucky dándole la vuelta al mito de Saturno, por ejemplo. Sin embargo, me parece que peor que diabólica, es cuando una marioneta se convierte en patética.