En dos minutos | Vilagarcía baila al son del Antroido de Verán La serpiente multicolor que tomó las calles de la ciudad emuló el ritmo del percusionista brasileiro en la segunda edición de un carnaval que aspira a consolidarse con sol y buen tiempo
30 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El festival de Notting Hill nació en 1964. A partir de ese año fue creciendo hasta convertirse en el segundo más importante del mundo después del de Río de Janeiro. Quizás el nuestro, el Antroido de Verán, que ahora se celebra en Vilagarcía, consiga hacerse un hueco en el escenario internacional y convertirse en un centro de referencia que atraiga a turistas y visitantes al ritmo, cómo no, de Carnaval, Carnaval. Una buena terapia para quitarse las penas puede que sea esta. ¿Quién dice que esta clebración tiene que ser obligatoriamente en invierno? ¿Acaso inventarse festivales no está de moda? En Madrid, casi es más típica la fiesta gay que el tradicional San Isidro. «Apostamos por abrir los festejos del verano de forma que la gente se lo pase bien, se disfrace y vaya a la Baldosa», reconoce Eduardo Sabarís . La Federación de Autónomos e Iniciativas Turísticas en colaboración con el Concello son los organismos que apostaron por la celebración de este evento. Por la mañana, la ciudad amaneció decorada de banderines de diferentes colores que anunciaban que la fiesta había llegado a la villa. Esta es la segunda edición de esta divertida propuesta. El pasado verano los organizadores consiguieron convocar a cerca de cuatrocientos participantes. Este año se incrementaron las retribuciones y los participantes optaron a diferentes premios entre los que se encontraba un viaje para dos personas a las islas Canarias, cuna del carnaval, del ritmo y del buen baile. También se repartieron premios en metálico desde los 310 a los 55 euros en función de diferentes categorías, como las de adultos o infantiles divididos en grupos, por parejas o infividuales. El desfile salió pasadas las 20.30 de la calle Alexandre Bóveda. El trayecto fue muy amplio y recorrió el centro de la ciudad como la plaza del doctor Carús, la avenida de la Marina, Conde Vallellano, Alcalde Rey Daviña, Castor Sánchez y la Alameda. Finalmente, la fiesta concluyó con una pequeña verbena a las once y media, en la que todos los participantes se lo pasaron pipa al ritmo de la música. La imaginación a la hora de confeccionar los trajes es muy importante. El jurado, disperso entre el público, observó cuidadosamente cada detalle: la animación, la espectacularidad o la musicalidad. No es lo mismo disfrazarse del archiconocido personaje popular Qué pasa Neng que de una bailarina vestida con espectaculares prendas de bastante peso, decoradas con lentejuelas y objetos varios de mercachifle. Algunas de las charangas que desfilaron por las calles fueron la de OT, la de San Marín o la de Os Remolóns. El grupo Nós de Sobradelo y gente de A Xunqueira también aportaron su granito de arena a la movilización de luz, música y color. El son latino está de moda y los ritmos de samba más, porque como dice Sabarís, «disfrazarse no verán tamén é divertido». Pois veña.