«Se isto non se soluciona, aquí pode haber mortes»

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso VILAGARCÍA

AROUSA

MARTINA MISER

Testimonio | Indignación por el proyecto de Alimentos Arosa Los afectados por la urbanización de la conservera están más que enfadados. No entienden porque tienen que perder sus casas «para que catro se fagan millonarios»

17 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Una escueta comunicación oficial fue la que informó a los vecinos de las calles Narciso Pérez, Alameda de San Tomé y avenida de Galicia de que sus casas y sus fincas se iban a ver seriamente afectadas por los planes de urbanización de la vieja conservera cambadesa. Nadie, ni siquiera la empresa que tanto interés tiene en desarrollar la zona, se molestó en explicarles lo que estaba sucediendo. La indignación es más que palpable entre los 44 propietarios de estas parcelas. Hablan de injusticias, de trato desigual y de que van a perder sus propiedades «para que catro se fagan millonarios». Su casa va a desaparecer por una carretera. Tiene veinte días para alegar. Esto era lo que, en resumen, venía a decir la misiva que hace dos semanas recibieron estos vecinos. Tras informarse en el Concello, a algunos les ofrecieron primero un solar a cambio de su vivienda y, más tarde, 50.000 euros para construir un nuevo edificio. «Esto es una injusticia, que te digan que tu casa va a desaparecer sin ningún motivo», critican. Igual de ofendidos están aquellos que pierden sus huertas. Una parcela de más de mil metros cuadrados se quedará con apenas cien y sus propietarios deberán aportar algo más de 30.000 euros para urbanizar los terrenos. A cambio, podrán edificar encima del garaje un edificio de tres plantas. «Y si no tengo los 30.000 euros que hago ¿vendo la casa?», se preguntan. La indignación crece cuando se habla de las características que tendrán los edificios que planean construir los de la conservera. «A mí me pusieron todo tipo de trabas para rehabilitar mi vivienda porque está afectada por patrimonio y, al lado, van a levantar un edificio de cuatro pisos», relatan. Incluso aquellos residentes del lugar que quedan a salvo del proyecto no están dispuestos a permitir que el plan salga adelante. «Mi casa tuvo que hacerse con piedra vieja y con sólo dos alturas y, ahora, ellos pueden tener cuatro», denuncian. Todos los afectados han celebrado ya varias reuniones y están de acuerdo: ninguno apoyará la iniciativa de la empresa. Un sistema que debería ser suficiente para que el proyecto se viniese abajo, según la promesa realizada por el alcalde. Y algunos lo tienen claro. «Seguro que non se fai, pero se isto sigue adiante, aquí pode haber mortes», afirman.