La tripulación que el pasado fin de semana se proclamó en Italia campeona del Mundo de la clase Platú fue recibida en Ravella solo por autoridadades y familiares
07 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Hay una extraña habilidad aparecida últimamente en Ravella. Consiste en silenciar los homenajes. Sucedió con Gustavo César Veloso -uno de los dos únicos ciclistas españoles que ganaron una etapa en la pasada edición de la Vuelta Ciclista a España- hace algunas semanas, y ayer con la tripulación del Vilagarcía , que el pasado fin de semana se proclamó ni más ni menos que campeona del Mundo en aguas italianas.
De nuevo, todo se complicó. A primera de la mañana de ayer llegó a las redacciones de los medios de comunicación una nota de prensa que adelantaba veinticuatro horas la recepción oficial en Ravella a los campeones. Apenas unas horas antes, cuando los deportistas llegaron a Vilagarcía en la tarde del lunes, todavía se fijaba el acto para las ocho de la tarde de hoy. Después, se achacó a problemas de agenda de Antón Paz, algo que por cierto ya se conocía con anterioridad, la urgencia de la cita.
El resultado del nuevo desaguisado fue que unos campeones del Mundo recibieron un homenaje semiclandestino, tal y como le sucedió a Gustavo César Veloso, al que solamente acudieron los familiares más directos y muchos de los que hacen malabarismos para salir en todas las fotos posibles. De hecho, uno de los protagonistas estuvo a punto de no llegar a la cita porque fue complicado contactar con él debido a la premura de tiempo.
El acto, por lo demás, fue sencillo. Probablemente por improvisado, pero también lo sucedido ayer abre algún interrogante sobre las comparaciones inevitables y la altura del listón. La alcaldesa -que en una perfecto ejemplo de lo que no se debe hacer reconoció que no sabía ni el nombre de más de uno de los homenajeados- apuntó que «algo teremos que inventar» para este tipo de eventos. A fin de cuentas, fue la propia Dolores García la que incidió en que los cinco regatistas están llevando el nombre de Vilagarcía «por todo o mundo». El discurso de la regidora redundó, por lo demás, en los tópicos -por otro lado, ciertos- de que los deportistas ayer reconocidos son un ejemplo para los niños de Vilagarcía. Y aquí convendría insistir en que si son un ejemplo es importante amplificar su labor de la mejor manera posible.
Tras la intervención de la alcaldesa, los cinco tripulantes del Vilagarcía (Carlos Paz, Esteban Gañete, Antón Paz, Joaquín Cores y Bernardo Paz) recogieron cada uno su recuerdo del acto de homenaje -con alguna confusión también en el nombre de alguno por parte del encargado del protocolo- y casi con codazos a la hora de salir en la foto porque había más políticos que deportistas.
Fue Carlos Paz, el que fue el patrón de la embarcación durante el Mundial del la clase Platú, el encargado de poner voz a los sentimientos de sus compañeros de tripulación. Tras dar las gracias a los patrocinadores y a sus compañeros de club, el regatista apostó porque este barco pueda repetir éxito en el Campeonato del Mundo de la especialidad que el próximo año se celebrará en Alicante, «para ser os primeiros que gañen dous mundiais seguidos».
Tras la fotografía de familia, que como ilustra esta página, estaba notablemente desproporcionada entre los que eran los verdaderos protagonistas y los que allí se apuntaron, se puso punto y final a un acto demasiado frío e inmerecido para los merecimientos de unos deportistas que, no lo olvidemos, son actualmente los mejores de todo el mundo en su especialidad. Seguramente, poco mérito para los que nos mandan, para, por lo menos, sacar alguno de los coches que con sus altavoces nos acribillarán a todos en la próxima campaña electoral invitando a sus conciudadanos a darles ayer un aplauso