La regeneración de A Concha sigue generando controversia entre los ciudadanos que creen que ahora es «más limpia» frente a los que la califican de «horrible»
11 ago 2010 . Actualizado a las 11:14 h.Los bañistas y usuarios de la playa de A Concha en Vilagarcía tienen que convivir un verano más con la arena procedente del río Miño, mucho más dura, oscura y pedregosa que la que había anteriormente. Este cambio se llevó a cabo en primavera, cuando realizaron el último de los vertidos para regenerar la playa. Como en la gran mayoría de las ocasiones, no todo el mundo está conforme con este cambio y preferirían que se hubiera sustituido por una de otro tipo, algo más acorde con la zona de destino.
Hay quienes se quejan de esta porque indican que es mucho más sucia, al ser más parecida a la tierra que a lo que debería ser la arena de la playa y hay otras personas que han notado la diferencia pero no le dan mayor importancia o incluso prefieren esta. Los argumentos a favor parten de que esta arena es mucho más limpia y que no se pega en la ropa como la otra que es más fina y «no se quita del cuerpo hasta que te duchas». Aún así reconocen que «la arena de otras playas es más cómoda para caminar porque no se clava nada en los pies».
Algunos turistas no pueden comparar, pero muchos vecinos vilagarcianos indican textualmente que la arena «es horrible pero es mejor a la que había el año pasado». Otras personas reconocen que es más incómoda pero declaran que «a la playa no se le puede pedir mucho, es urbana y por lo menos la tenemos al lado de casa y está limpia».
El asunto de la arena está en el candelero desde hace años cuando se aprobó llevar a cabo una regeneración de la playa. Desde la oposición nunca vieron con buenos ojos cómo se estaban haciendo las cosas y declararon que «el gobierno está consiguiendo que ni la gente de Vilagarcía ni los turistas vengan a la playa, de hecho se escapan» e incluso Tomás Fole denominó lo que se estaba haciendo como «un jardín botánico» y no dudó en comparar la arena vertida con un saco de la misma mucho más claro y fino.
Diferentes vertidos en la playa
El verano pasado se vertieron en la playa 22.000 toneladas de arena del mismo tipo de la que se utilizó en otras zonas como Vilanova, Baiona y Poio. Ante esto Marcelino Abuín respondió en su momento a Fole que «la misma arena del Miño se echa en Baiona, a pie del Parador Nacional y vale y parece que en A Concha, no sirve».
La arena, varios tonos más oscura de lo normal, tenía que clarear, aunque el tiempo para que esto sucediera dependía en gran medida del clima. Unos meses después, en noviembre, se volvió a verter arena en la zona y se removió la que se había echado anteriormente con el objetivo de que la regeneración se llevase a cabo de forma óptima.
A principios de este año la cosa no empezó mejor. En el mes de enero A Concha comenzó a teñirse de verde en las zonas en las que se había llevado a cabo el vertido. El motivo de esa sutil tonalidad era el nacimiento de un manto de hierba que cubría casi la totalidad de la zona. Otro aspecto poco llamativo para los vecinos de la zona, era que en algunos lugares se podía distinguir un cierto aspecto de barrizal. En ese momento, desde el Concello pidieron tiempo para que la arena perdiera su tonalidad oscura y se igualase con el resto de la playa. Algo que sucedió con el paso de los meses, en los que el efecto del sol influyó en suavizar varias tonalidades el aspecto general del arenal vilagarciano.
Lejos de la bandera azul
El color de la arena ha recuperado la normalidad y vuelve a tener el color de una zona dedicada al uso y disfrute de los ciudadanos. En cuanto a la textura aún deja mucho que desear y se asemeja más a la arena de un parque que a una zona de baño, que en algún momento llegó a tener una bandera azul que reconocía su calidad y belleza. A pesar de la diversidad de opiniones sobre el tema, muchos coinciden en que para andar «mejor llevar chanclas».