Con un comunicado de diecinueve palabras el Extrugasa dio por finalizada su relación con Marta Blanes. «La jugadora Marta Blanes abandona la disciplina del equipo por motivos personales y de mutuo acuerdo con el club». Y punto. Así de escueto pese a todas las reuniones y reflexiones que los responsables del club tuvieron para tomar la decisión.
Las últimas discusiones entre los directivos se produjeron en la noche del lunes. Fue ahí cuando se tomó la decisión definitiva, que comunicó esa misma noche a la jugadora y a su agente. Marta Blanes ya no participó en la sesión de entrenamiento de ayer por la mañana, que fue cuando le fue notificada de manera oficial la noticia al resto del plantel. El fax a los medios de comunicación llegó a las redacciones a primera hora de la tarde.
Cerrado el plazo de fichajes
La marcha de Marta Blanes deja al Extrugasa con únicamente ocho jugadores disponibles de la primera plantilla. El plazo para realizar fichajes se cerraba en la noche del pasado lunes. Tito Díaz ya había intentado convencer a los directivos de la necesidad de fichar una más -dio un par de nombres de jugadores de la Liga Femenina 2 a los responsables del club-, antes incluso de que se decidiera la marcha de Blanes, pero la respuesta fue negativa debido a los apuros económicos que está sufriendo la entidad.
Lo cierto es que la marcha de la alero madrileña no coge por sorpresa a casi nadie. Llegó con la misión de ser una de las jugadoras importantes del equipo, por su veteranía y por su experiencia en la Liga Femenina, pero su rendimiento ha quedado muy por debajo de esas expectativas y en la segunda vuelta llegó a mínimos escandalosos.
Blanes deja el Extrugasa con 6 puntos y 3 rebotes de media en los algo más de 27 minutos de promedio en los veinte partidos que jugó. Su valoración, 5,5 de media, solo supera a Salomé García -cuya presencia en pista hasta ahora ha sido prácticamente testimonial- y a las dos bases. Las victorias que el Extrugasa consiguió en la primera vuelta de la competición taparon esos malos números pero tras el parón navideño todo se aceleró. El entendimiento en el trabajo diario entre la jugadora y su entrenador se fue minimizando a pasos agigantados hasta llegar a un punto de no retorno que obligó a la junta directiva a tomar una decisión drástica que, en un principio, no estaba muy por la labor de acometer.