La plantilla ha formalizado una reclamación colectiva y varias individuales
30 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.A punto de cumplirse dos meses de lucha, las trabajadoras de Cuca han explorado ya todas las vías posibles con el fin de evitar el cierre de la conservera de Vilaxoán y el traslado de la plantilla a O Grove. Ahora han sumado también la vía jurídica a todos los frentes que tienen abiertos con el fin de que la fábrica vilagarciana continúe abierta. En efecto, la anunciada impugnación del expediente de regulación de empleo impulsado por Garavilla durante el período que dure el traslado a O Grove, ya ha sido presentada.
Ahora mismo hay dos vías abiertas. Por una parte, una impugnación colectiva que el comité de empresa ha presentado contra el expediente en su conjunto. Por otra, varias impugnaciones individuales atendiendo a condiciones concretas de determinados trabajadores.
La representación de la plantilla no quiere, por el momento, desvelar los pormenores de la argumentación de esas impugnaciones, detalles que guarda para cuando llegue el momento procesal oportuno. Con todo, no resulta difícil adivinar algunos términos de su exposición, pues ya en el momento en que se planteó el ERE Comisiones Obreras había adelantado su decisión de impugnarlo y había explicado algunos de los motivos por los que lo haría.
Las razones por las que la plantilla se opone al cierre de Cuca en Vilaxoán son muy diversas, pues entienden que no se justifica la decisión de la empresa de clausurar una fábrica que es perfectamente viable. Pero a todos esos argumentos se sumó uno nuevo en el momento en que la empresa comunicó a las trabajadoras la suspensión de sus contratos.
Hasta ese momento, Garavilla solo había puesto sobre la mesa razones de tipo organizativo, pero en esas comunicaciones hablaba también, y por primera vez, de pérdidas económicas. Para los sindicatos, el hecho de que hasta ese momento no se hubiesen esgrimido causas económicas implicó que los representantes de la plantilla no hayan podido acceder, durante el período de consultas, a la documentación financiera de la empresa y comprobar si efectivamente la situación de la compañía no era buena. Ya entonces CC.OO. decía que este hecho podía ser considerado como un defecto de forma en el procedimiento, de modo que bien podría haberse convertido en un argumento en la lucha contra el ERE.
La plantilla calcula que en poco tiempo tendrá que celebrarse un acto de conciliación y, en caso de que, como prevén, acabe sin acuerdo, será el juzgado el que deberá dirimir la cuestión.