Todos a una contra la corrupción

Bea Costa
bea costa VILAGARCÍA /LA VOZ

AROUSA

<span lang= es-es >Cara a cara</span>. De izquierda a derecha, Diego Gago, de Novas Xeracións; Bárbara Abal, de Xuventudes Socialistas; Adrián Alcalde, de Galiza Nova, y Borja Arcos, de Esquerda Unida.
Cara a cara. De izquierda a derecha, Diego Gago, de Novas Xeracións; Bárbara Abal, de Xuventudes Socialistas; Adrián Alcalde, de Galiza Nova, y Borja Arcos, de Esquerda Unida. mónica irago< / span>

En educación y economía, los jóvenes de la derecha y la izquierda están lejos de confluir

10 nov 2013 . Actualizado a las 06:54 h.

Son el aire fresco, la savia nueva, la esperanza del futuro..., o no. Depende a quien se le pregunte. Desde luego, todos los partidos políticos apuestan por ellos, los jóvenes. ¿Lo hacen por una cuestión de imagen, para engordar sus organizaciones o porque realmente les importa y toman nota de sus necesidades y demandas? Por de pronto, los cachorros de la política sí tienen mucho que decir y quieren ser escuchados. La Voz de Galicia reunió a los representantes de las organizaciones juveniles de los principales partidos en Galicia - PP, PSOE, BNG y EU- y puso sobre la mesa varias cuestiones. El debate estuvo a la altura.

¿Vale la pena?

Cuestión de vocación. Con el descrédito que tiene ahora la clase política, ¿qué mueve a un chaval de 20 años a meterse en este berenjenal? «Eu creo na política, me gusta traballar polos demais», señala Diego Gago, de Novas Xeracións. «Gustaríame que foramos máis porque, se non votamos, a ver quen nos vai gobernar?, comenta Bárbara Abal, de Xuventudes Socialistas, en alusión al problema de la abstención. «É doado dicir que non che interesa a política, pero todos dependemos da política», apunta AdriánAlcalde, de Galiza Nova. «Nós somos os fillos da crise. Cando ves que falta a comida na casa e que a xente non ten para pagar a luz, a auga, os libros..., ves que hai que facer algo», concluye Borja Arcos, de Esquerda Unida.

El sistema

Cambiarlo, pero desde dentro. En consecuencia con lo que hacen, los cuatro creen que urge cambiar ciertas cosas, pero siempre desde dentro del sistema. «É difícil confiar nos partidos. Eu loito por outro sistema, polo socialismo, pero non vou de sectario, dos que non quere saber nada co PSOE ou o BNG», apunta Borja. ¿Y el movimiento del 15-M? Todos lo aplauden «como unha boa idea», aunque opinan que acabó desvirtuándose por desorganización y politización.

Corrupción

Quien la hace, que la pague. En esta cuestión no hay fisuras. Todos los interlocutores coinciden en que los partidos deben tomar medidas con los corruptos. «Creo que todo esto que está pasando va a acabar dignificando la política. No creo que vuelva a haber otro Bárcenas ni otro caso de los ERE en Andalucía. A partir de ahora va a haber tolerancia cero». El mensaje optimista es de Diego Gago.

La empresa

Amancio Ortega en la diana. El representante del PP acusó a la izquierda de tratar de «demonizar» a los empresarios y sus compañeros de mesa echaron mano del recurso de las grandes fortunas. «Pero no todo el mundo es Amancio Ortega. El 95 % de los empresarios tienen menos de diez trabajadores?. El gobierno acaba de sacar un plan de choque para para las pymes y los emprendedores. ¿Que creéis, que el PP sube los impuestos porque la gusta?. Hay una situación económica muy complicada», argumenta Gago. «Sí pero Amancio Ortega vai facer a roupa a China», le espetan desde el otro bando. Y después llegó Merkel y los bancos... «Cartos hai, o que hai que ver é onde están».

El paro

Una realidad demoledora. Los cuatro reconocen que es, junto a la Educación, el principal motivo de preocupación de los jóvenes. Y, a excepción del líder de Novas Xeracións, que cree que hay motivos para la esperanza, el resto ve un panorama negro. «Eu son mestra e véxome toda a vida de camareira. Quería montar unha ludoteca pero non hai quen che dea o creto, todos son problemas. A xente ten que marchar. Eu teño amigos en Guatemala e por todas partes», se lamenta Bárbara Abal.

La Educación

Todos contra Wert. La última polémica desatada por el ministro de Educación, a propósito de los Erasmus, le ha granjeado críticas incluso dentro de su propio partido. Nuevas Generaciones se apresuró a decir que estaba en contra de la retroactividad de la medida y desde la izquierda no escatiman epítetos a la hora de criticar a esta y otras decisiones adoptadas por Wert. Los jóvenes de la izquierda ven la Lomce como un atentado contra la calidad de la enseñanza pública y achacan el mismo mal a la Xunta. «¿Pero como se poden facer concertos con colexios que segregan por sexo?», lamentan.

Diputaciones y senado

Sí, no y depende. Nuestros protagonistas asumen como propio el discurso de sus respectivos partidos. Bárbara, Adrián y Borja lo tienen claro. Un no rotundo a las diputaciones. En cuanto al Senado, el nacionalista es el más contundente. «Iso é un cementerio de elefantes, non hai máis que ver o que pasou en Vilagarcía», en clara alusión a Rivera Mallo. El representante de Novas Xeracións se desmarca en este terreno. Las diputaciones son «mellorables», dice, «pero son uns organismos moi importantes para os núcleos pequenos de poboación». En cuanto al Senado, «habería que reformulalo».

a vueltas con Franco

«Por pechar as feridas non vai volver». La memoria histórica, qué hacer con el Valle de los Caídos... La generación que todavía no había nacido cuando murió Franco asiste al debate que gira en torno a la figura del dictador. En el ala izquierda entran a saco en esta cuestión. «O franquismo en España non caeu, o transición foi unha transformación. Por pechar as feridas non vai volver. Eu son bisneto dunha persoa asasinada por Franco, ¿como se pode ter as fotos de Franco por aí?, ¿hai fotos de Hitler en Alemaña?», apunta Adrián. ¿Ven posible otra dictadura en España?, les preguntamos. «Non está tan lonxe. Por que non ilegalizan a ultradeireta?», reflexiona Borja Arcos. El popular replica: «A esquerda sempre tratou de sacar tallada deste tema. Houbo mortes polos dous bandos. Que nos deixen vivir tranquilos».

la iglesia

Sigue pesando mucho. Pese a ser este un estado laico, el debate sobre la relación Iglesia-Estado sigue muy presente. «La católica es la corriente religiosa mayoritaria y, además, la Iglesia hace una obra social enorme», apunta Gago. «Para iso xa está a Cruz Vermella», le espeta Bárbara Abal. «A Igrexa ten demasiado poder. É incríble que se recorte na Sanidade e se lle dean 20 millóns á Igrexa», abundan sus compañeros de Galiza Nova y EU.

su futuro

Ninguno se ve cobrando de la política. «Isto faise para formar parte da cidadanía, non para atopar unha profesión», dice Arcos. Las opiniones están divididas en cuanto a si los políticos deben cobrar o no. A Bárbara le parece escandoloso el sueldo de algún alcalde. Eso sí, todos critican privilegios como que un ex presidente, sea Aznar o González, cobre por partida doble al dejar el puesto. En cuanto al papel que desempeñan en sus respectivas organizaciones, dicen sentirse escuchados y respetados por las cúpulas aunque los cambios, reconocen, a veces son demasiado lentos. «Eu loito por cambiar as cousas en EU, ninguén se preocupa por afiliar». Adrián, por su parte, echa de menos la política «cara a cara» frente a las redes sociales.