De cuando el Concello de O Grove ignoró a Suárez

m. alfonso / S. luaña O GROVE / LA VOZ

AROUSA

El municipio recibió al presidente del Gobierno sin ningún acto institucional

26 mar 2014 . Actualizado a las 06:54 h.

Cuando Adolfo Suárez eligió O Grove para pasar sus vacaciones, en el municipio gobernaba el Partido Comunista. No fue el entonces alcalde, Joaquín Álvarez Corbacho el que lo invitó. Fue el que era cabeza de lista de la UCD, Alfredo Bea, el que le propuso sus vacaciones en la finca de la Atlántida. Así al menos lo recuerda Alfredo Bea hijo, hoy concejal del Partido Galeguista Demócrata. Sostiene que el gobierno de entonces ignoró al presidente y ni siquiera organizó un simple acto institucional.

Bea no solo invitó al presidente a visitar su municipio, sino que lo acompañó a lo largo de varias jornadas. Era el representante de la UCD, que contaba con ocho concejales en la corporación meca. Incluso organizó un acto en A Toxa, en el que el presidente no dudó en saludar a todo el que se le acercó.

De lo que sí se ocupó el Concello fue de la seguridad del presidente. A la finca de la Atlántida se envió a dos policías. Uno de ellos, Juan Figueiro, todavía sigue en activo. Guarda muy buen recuerdo de los cuatro días que permaneció en la puerta de esta finca. Allí pasó varias noches y toda la jornada del día. Vigilar los accesos era su principal misión. «Un día o presidente quixo ir dar un paseo e quixemos acompañalo. Pero non quixo», relata. Asegura que en la puerta de la Atlántida había gente a todas horas esperando para ver a Suárez. «Víase que era unha persoa que lle gustaba estar coa xente», recuerda.

Por toda la comarca

La larga estancia del presidente le permitió recorrer buena parte de la comarca arousana. Y las bodegas de albariño eran, ya entonces, uno los principales atractivos turísticos de la zona. Suárez probó el albariño de Cambados. Y también el de Meaño. Estuvo en la bodega de Gerardo Méndez, quien también guarda un buen recuerdo del ex presidente del Gobierno. «Todo o que se está dicindo, de que era unha persoa moi cercana, é certo. Encantáballe asar sardiñas», relata.