Resultado engañoso, pero justo, con el que ayer noche cerraba el Cortegada su último derbi gallego de la temporada, despidiendo el curso en el Pabellón Municipal de Fontecarmoa -la próxima semana jugará la última jornada de la Liga Femenina 2 en la cancha del Patatas Hijolusa de León-. Las pupilas de Rubén Domínguez se impusieron 80-68 a un C.B. Arxil que en ningún momento fue capaz de ponerse por delante en el electrónico, con una aproximación a dos puntos mediado el tercer acto sin acabar de concretarse ni en el fondo ni en la forma de una remontada con visos de vuelco al guion.
El Cortegada arrancó el choque imprimiéndole mucho ritmo al juego. Generando buenas opciones de tiro y canastas en penetración que llevaron al conjunto vilagarciano a hacerse con el mando del encuentro al término de los diez primeros minutos de juego, 20-15. Arancha Mallou era en esos momentos el faro del C.B. Arxil, que durante todo el partido buscó a Ana Román y a Zena Charles para generar ventajas en su baloncesto, siendo bien defendida la pívot, y la alero inglesa (15 puntos y 9 rebotes) compartiendo el peso de la anotación pontevedresa con Cristina Díaz Pache (18).
La fluidez ofensiva, con Cristina Loureiro iniciando su festival desde la línea de tres, hizo perder tensión defensiva al Cortegada en el segundo cuarto, llegándose al descanso con un 42-35 a pesar de los numerosos errores locales castigados por el Arxil.
El partido se igualó en el tercer acto, en el que el conjunto de Maite Domínguez a punto estuvo de variar el camino del derbi. Pero el Cortegada llegó ocho por delante al último cuarto, y sin mayor ventaja que la final, manejó el marcador con comodidad en una gran tarde de Andrea Ríos y Davorka Balic.
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