El vigía del polen en las rías

B. Villaverde / M. Otero VIGO / LA VOZ

AROUSA

Santi M. Amil

La explosión floral que se vive durante estos días supone un calvario para quienes padecen alergias, pero «en diez días se terminará todo», tranquiliza el profesor

26 jun 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

La llegada del verano es el acontecimiento más esperado del año. Después de meses ataviados con las botas, el paraguas y el chubasquero, sentir el brillo del sol en un cielo despejado es una de las sensaciones más placenteras del mundo. Aunque para algunos es una tortura. Picor de ojos, estornudos, dolor de cabeza, mocos, cansancio e incluso insomnio son síntomas que está padeciendo ahora mismo una importante parte de la población de Vigo y su área. Por qué ocurre esto en esta época del año lo sabe Javier Rodríguez Rajo, responsable de la estación polínica de Vigo y profesor de Botánica en la Universidad que participó ayer en el programa «Voces de tu ciudad» de RadioVoz. «En las Rías Baixas y en el sur de Galicia tenemos ahora una concentración de polen de gramíneas de las más altas del año», explica el profesor.

Que se produzca un pico de polen en el aire al inicio del verano es habitual, lo raro es que esta vez ha tardado mucho en producirse y ha llegado todo de golpe. «El problema de este año es que se retrasó la floración mucho y todas las especies lo hicieron a la vez», desvela Rodríguez Rajo la causa por la que este brote de alergias está siendo especialmente agresivo. Al menos existe un motivo para el consuelo. «Lo bueno es que la floración va a ser explosiva y vamos a tener menos días que den pie a tener síntomas de alergia. Estos días estamos en lo peor, poco a poco irán descendiendo las concentraciones y en diez días se terminará todo este pico», asegura el responsable de la estación que se encuentra en la terraza del edificio del Concello, en la praza do Rei. «Buscábamos una zona céntrica», justifica.

Las continuas lluvias del invierno y la primavera, sumadas a la tardanza en la llegada de las altas temperaturas, han motivado este retraso en la floración. «Lo normal es que las distintas especies se sucedan en el tiempo y el polen se vaya repartiendo», señala Javier Rodríguez. Es la primera vez en 23 años de actividad de la estación que ve una floración tan tardía. «Alrededor del 20 de mayo empezábamos a tener concentraciones para provocar síntomas de alergia. Este año se retrasó quince días».

Pero el pico de alergias de estos días no solo es responsabilidad de la explosión de las gramíneas, «en las Rías Baixas también está en floración la parietaria, una planta que da mucha alergia como es la parietaria. Tenemos ese doble ataque», añade el profesor, que espera que las lluvias que se esperan para esta semana, así como el calor del verano contribuyan a reducir el efecto del polen. «La lluvia aliviaría muchísimo y el calor es bueno porque hace que las plantas se agosten más rápidamente», remarca el profesor.

Las más de dos décadas de seguimiento del polen en la ciudad de Vigo han servido a los trabajadores de la estación polínica para elaborar patrones y conocer con exactitud los momentos del día con mayores concentraciones en el aire. «No solo sabemos los días en los que habrá más polen, sino también en las horas en las que van a ser mas altas las concentraciones. En las Rías Baixas, los picos se dan entre las 20 y las 22 horas, no como en el resto de España que se da entre las cinco y las seis de la tarde», afirma el director. Sin embargo, esta particularidad no supone ninguna ventaja. «Es importante para los que son muy alérgicos que eviten la exposición a esas horas, que son las de salir del trabajo o ir a dar un paseo», reconoce.

En la estación polínica tienen también controlados los picos de alergia que se dan a lo largo del año. En Vigo se producen dos. El primero suele darse en marzo con la floración de especies de árboles ornamentales muy habituales en el centro urbano como son el abedul o el plátano de sombra. El segundo se está produciendo en estos momentos, pero lo normal es que ocurra a finales de mayo por la floración de plantas como el llantén, la parietaria o las gramíneas. «En el de marzo sí que suele haber retrasos pero en lo de junio es anormal», asegura Rodríguez Rajo.

La contaminación del aire incrementa las posibilidades de desarrollar este tipo de reacciones

«La alergia no la produce el grano de polen, sino una proteína que hay en ese grano de polen», matiza el responsable de la estación polínica de Vigo. El problema está en que cada vez se registran granos con mayor cantidad de proteínas ancladas. «Esta es la manera de defensa que forma el grano de polen en las zonas más contaminadas. Las desarrolla como respuesta contra el estrés hídrico, de temperatura o de polución», señala Rodríguez Rajo.

«En las zonas más contaminadas, los granos de polen están mas cargados de proteinas, lo que hace que se produzcan reacciones muchos más grandes por culpa de eso», asegura el profesor, a quien no le extraña que haya más alérgicos en las grandes ciudades que en el campo, donde los niveles de polen son mayores, pero también lo es la calidad del aire. «Las ciudades, por su diseño, hace que todo el polen quede retenido», argumenta

No obstante, la presencia de partículas nocivas en la atmósfera no es un problema que afecte a Vigo. «La calidad del aire es buena, ayudan mucho las brisas marítimas. Durante el día y la noche cambia el sentido de las corrientes lo que hace que se limpie muchas veces la atmósfera», detalla el especialista en Botánica de la Universidad de Vigo.

En los análisis del laboratorio, que se realizan de forma manual por un técnico de la estación, se radiografía el aire de la ciudad constantemente. Durante la oleada de incendios de octubre del año pasado, las partículas del aire «se veían negras», confiesa Rodríguez Rajo destacando lo peligroso que es esto para la salud. Y con la última ola de calor también se recogieron granos de arena procedentes de África.