
Ni carteles, ni mítines, ni siquiera una correcta lectura de lo sucedido; el batacazo del PP era una crónica anunciada
02 jun 2019 . Actualizado a las 18:55 h.«Los resultados del PP en el 2015 no fueron buenos y el partido necesitaba una renovación». Diez días después de que la sentencia de Alfonso Gallego apareciese en las páginas de La Voz es indiscutible que el líder del PP firmaría hoy con los ojos cerrados haber repetido aquel «mal» 29 % del 2015 (ahora no llegó al 23 %) y los siete concejales que permitieron a Fole meter mano incluso al pleno organizativo. Esa purga interna, al más puro estilo de sus tan odiados rojos, fue el primer gran error que cometieron Gallego y su equipo. Un equipo bisoño, ambicioso pero bisoño, que fue de error en error.
El primer acto oficial con la prensa ya dio pistas de que las cosas no estaban muy claras. Fue Miguel Ángel García, número dos de la candidatura y director de campaña, quien presentó a los miembros de la lista y al que el propio Gallego tuvo que recordar: «Y el número uno soy yo». Apareció el tremendo error de presentar la documentación para la cartelería fuera de plazo. «Intentaremos arreglarlo, pero no hay mucha preocupación por eso», llegaron a decir fuentes populares. Pero deberían haberlo estado. Las campañas modernas, con vídeos y memes en las redes, están muy bien, pero hay todo un target de votantes populares que se quedaron sin ver la cara de su candidato. Ni carteles, ni un mitin central en el que Alfonso pudiera dar la mano a alguno de sus seguidores y hasta sacarse algún selfi con los más fervorosos. En la acera de enfrente, el PSOE cerró la campaña en los jardines de Ravella con Gonzalo Caballero en el atril y el exministro Pepe Blanco entre el público. Y con una exaltación posterior de la labor de equipo que hizo que todos los militantes se fueran a la jornada de reflexión con la sensación de que la mayoría absoluta estaba muy próxima. Los populares, por contra, estaban agarrotados. Con las encuestas en contra, con la marca del partido tocada («no te puedes imaginar lo que costó llenar A Peixería en el mitin de las generales», confesaba un destacado militante) y con un candidato tímido, casi siempre a la sombra de un número dos mucho más reluciente.
Dio la sensación, en realidad, de que Alfonso González fue el candidato que nunca quiso serlo. Su proyecto estrella, la primera fase del Vilagarcía 2M21, era tan trasnochado como irrealizable. Y no queda bien que un director comercial del puerto lleve en su programa político una idea que se plasmaría en los propios terrenos portuarios. El «hub» empresarial también tenía su sede en los dominios de Sagrario Franco, puesto que su idea era desarrollarlo en la Comandancia.
Por desperdiciar, hasta desperdició la oportunidad de poner en solfa la gestión de Alberto Varela. ¿Qué más puede desear cualquier líder de la oposición que participar en un debate -¡abierto al público!, además- con varios partidos más que también atacarían al PSOE, como así fue? Pues el PP no estuvo en el que organizó La Voz y la razón esgrimida fue «problemas de agenda». El único acto público que tuvo González Gallego aquella tarde fue la procesión de Santa Rita, a la que habría podido acudir de igual manera puesto que el acto acabó sobre las siete de la tarde.
Y la reflexión posterior, tras la catástrofe de hace siete días, llegó tarde -Alfonso Gallego no atendió a las llamadas del lunes- y con el punto de mira equivocado. El candidato del PP -tirando del librillo de su partido, como cuando había dicho que nunca hablaría con el BNG porque comparecía en las europeas con independentistas y terroristas- lo achacó a la fragmentación de la derecha y reivindicaba como suyos los votos de Ciudadanos y de Vox. Pues no. Si alguien se presentó fragmentada fue justamente la banda de babor. Y se fue a los quince concejales, doce del PSOE y uno de BNG, En Común y Marea. Más que nunca.
Muchos posibles votantes se quedaron sin ver la cara de su candidato al no haber un acto central
Por desperdiciar, hasta renunció a poner en solfa la gestión del alcalde en el debate de La Voz