El cambio climático sumergirá bajo el mar los rellenos de Vilagarcía

Un estudio vaticina el fin de las mejores playas de la ría y de la mitad de A Illa, además de la conversión de Vilanova en un archipiélago


vilagarcía / la voz

Desde luego, no será por que Climate Central, una organización norteamericana que agrupa a científicos y periodistas especializados en el estudio del calentamiento global, no lo haya advertido. Hace ahora un año, la entidad presentó una herramienta informática que permitía comprobar el resultado sobre las áreas litorales del planeta de un incremento de la temperatura en 1 grado centígrado y la consiguiente subida del nivel del mar en dos metros. Yendo un poco más allá, también los devastadores efectos de un caldeamiento de 4 grados, que a este ritmo podría hacerse realidad hacia el 2100. Ahora, los investigadores difunden un mapa interactivo y ampliable que muestra, gráficamente, los cambios en la línea de costa que, si nadie lo remedia, nos esperan a la vuelta de la esquina, en el año 2050. El color rojo indica la tierra emergida que será engullida por las aguas.

Echar un vistazo a las proyecciones sobre la ría de Arousa pone los pelos de punta. Alguno se alegrará al comprobar que el instituto de Carril quedará, por derecho propio, en primera línea de playa. Pero el asunto es muy serio. Para empezar, desaparecerán las playas de referencia, con A Lanzada en primer lugar. Algo que devolverá O Grove al estado insular en el que se hallaba hace siglos. Los comuneros de San Vicente y Noalla no tendrán motivo para seguir discutiendo la titularidad del istmo. Olvídense de As Sinas y de O Terrón. También de la joya natural de O Carreirón. De hecho, el mar se tragará la mitad sur de A Illa. El puente, a todo esto, tendrá que ser ampliado y reconstruido a riesgo de encender de nuevo la motora.

Con Vilanova sucederá un curioso fenómeno. Su casco urbano se convertirá en un archipiélago de islotes entre los que, al menos según los mapas de Climate Central, emergerá la Casa do Cuadrante. Menos es nada, que es, precisamente, lo que se extenderá a ambos márgenes del Umia. Su desembocadura se convertirá en una pequeña ría y el mar volverá a lamer las piedras de Fefiñáns. De las Torres de Oeste quedará tan solo el recuerdo, al igual que de todos los infames rellenos que desde hace 120 años se sucedieron para arrebatar a Vilagarcía su fachada marítima. El mar se cobrará su venganza, recuperando toda cuanta superficie se le fue arrebatando. Y, de paso, dándole un mordisco al centro de la ciudad. En Vilaxoán y en O Grove sucederá algo parecido. Justicia poética, tal vez, pero demoledora. Vamos por partes.

Vilagarcía: adiós al puerto

En una suerte de justicia poética, todos los rellenos ganados al mar desaparecerán. No quedará un solo muelle del puerto. La línea de mar regresará a la avenida de A Mariña, aunque el agua se ganará algún que otro bocado más del centro. La playa de A Concha y su jardín también se verán sumergidos. Habrá que ver qué sucede con las antiguas marismas desecadas de Vista Alegre.

Carril. La mitad del casco bajo el agua

Aunque la playa de A Compostela aguantará razonablemente bien, todo el casco urbano de Carril que media entre la plaza de A Liberdade y el mar será tragado por las aguas. Mal panorama.

Vilaxoán. Rellenos fuera

Nada ha sido lo mismo en Vilaxoán desde que en los años 80 se desecó y rellenó su dársena. A los vilaxoaneses les cabrá el magro consuelo de ver cómo el mar recupera sus antiguas posesiones. Claro que se llevará bastante más. Una parte del casco urbano y la ensenada de O Rial al completo.

Vilanova y A IllaCarreirón sumergido y O Cuadrante, en un islote

Duro golpe para A Illa, con la desaparición de la mitad de su superficie. El parque natural de O Carreirón no será más que un recuerdo. Vilanova puede despedirse de las playas de As Sinas y O Terrón. Su casco urbano se transformará en una especie de esperpéntico archipiélago de islotes, entre los que emergerá, mire usted por dónde, la casa natal de Valle-Inclán. El puente entre ambos municipios tendrá que ser ampliado, o no conducirá más que a un punto entre las olas.

Cambados. La pequeña ría dentro de la ría, sin San Tomé

La desembocadura del Umia crecerá hasta convertirse en una pequeña ría dentro de la ría. El agua volverá a lamer las piedras centenarias de Fefiñáns. Mejor olvidarse del campo de fútbol de O Pombal. Y también de San Tomé al completo.

O Grove, de nuevo una isla

Hace siglos, O Grove era una isla. Gracias al calentamiento global, volverá a serlo. A Lanzada, bajo el mar, una suerte que también correrán Meloxo y Virxe das Mareas. San Vicente sufrirá varios recortes, aunque tal vez se salve El Náutico. Algo es algo. El relleno de O Corgo, como los de Vilaxoán y Vilagarcía, será devorado por la ría.

Catoira. El fin de las Torres de Oeste

El mar se internará por el cauce del río Umia hasta hacer desaparecer todo un emblema, las Torres de Oeste. Las marismas devorarán la orilla de Valga y se llevarán por delante el casco urbano de Pontecesures.

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