Dos maneras de ver el cómic: el premio nacional de Kim y el triunfo en Marvel y Netflix de Leandro Fernández

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

D. S.

El festival Curtas reúne en el auditorio de Vilagarcía a uno de los pioneros de «El Jueves» con el autor de «La vieja guardia», a la que dio vida Charlize Theron

04 nov 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Para un chaval que creció en los años 80, escuchando cómo sus padres reían a carcajadas las noches de verano con las aventuras y desventuras de Martínez el facha, un encuentro con Joaquim Aubert, Kim (Barcelona, 1941) no puede ser otra cosa que un inesperado regalo de Navidad por anticipado. Premio nacional de Cómic en el 2010 junto a Antonio Altarriba por El arte de volar, Kim protagonizó ayer uno de los grandes coloquios de esta edición de Curtas en el auditorio de Vilagarcía. Junto a él, Leandro Fernández (Casilda-Argentina, 1973), el autor de La vieja guardia, la historieta que dio pie a la producción que Netflix estrenó en el 2020 con Charlize Theron al frente del reparto, y Emilio Gonzalo, el director de la Asociación Española de Amigos del Cómic, que moderó la charla como solo podría hacerlo alguien que se las sabe todas en esto de las viñetas.

Dos generaciones muy distintas de autores de novela gráfica, por mucho que el creador catalán no supiese muy bien a qué se refería semejante término cuando Altarriba lo llamó para proponerle que pusiese sus pinceles al servicio de la historia de su propio padre. «Me quedé asombrado, pero me agradó, Nunca me había sentido dibujante de cómics y este fue mi primer trabajo, digamos, dramático, en el que empleé cuatro años». Ambos estaban convencidos de que sería una obra para minorías. Desde entonces, ha vendido cincuenta mil ejemplares en Francia y alrededor de 45.000 en España, lo que constituye una auténtica proeza. Por su relato sabemos que con 19 años plantó sus estudios de Bellas Artes para marcharse a trabajar a Alemania. De aquella experiencia que duró casi un año en un paisaje de invierno, nieves y fábricas, Kim extrajo Nieve en los bolsillos. Su obra más reciente es Fouché, una versión en viñetas de la magnífica novela de Stefan Zweig acerca de un personaje fundamental en la revolución francesa y el dominio napoleónico, aunque maltratado por la Historia y su propio carácter de pertinaz cambiachaquetas.

Pese a la larga tradición de historietistas que ha alumbrado Argentina, las sucesivas crisis hicieron de la idea de ganarse la vida narrando a través de imágenes algo prácticamente imposible para un tipo de la generación de Leandro, que creció entre los años 70 y 80. Un taller de creación y su trabajo como asistente para el gran Eduardo Risso lo cambió todo. El someterse a una crítica constructiva y convivir con gente de criterio es, para el dibujante de Lobezno, Torpedo 1972, el Castigador o alguno de los relatos de Northlanders, algo fundamental para quien aspire a dedicarse a esto: «Yo recomiendo salir de la soledad del estudio, porque es un trabajo muy solitario y necesitamos la aprobación de los demás». El salto a Estados Unidos y, lo que quizás sea más complicado, su consolidación en un mercado feroz como el suyo, incorporándose a editoriales como Marvel o DC, en absoluto es fácil. Pronto verá la luz su particular visión de La liga de la justicia.