Té con alma para despertar nuestros sentidos: «En 2014 nadie preguntaba por el matcha y ahora vendemos kilos»
AROUSA
La Tetereta, dirigida por Laura Rodríguez, cumple doce años en Vilagarcía siendo mucho más que una tienda, poniendo en marcha nuevos servicios y manteniendo una conexión especial con sus clientes
09 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Cruzar el umbral de La Tetereta en Vilagarcía es adentrarse en un oasis donde el tiempo parece detenerse de golpe. Lo que a simple vista podría parecer una tienda especializada es, en realidad, un santuario dedicado a la calma y a la milenaria cultura del té que celebra doce años de trayectoria. Liderada por su sumiller experta, Laura Rodríguez, este espacio se ha consolidado como un referente donde las esencias y los aromas se transforman en conocimiento. A través de sus talleres didácticos, rituales tradicionales y experiencias de degustación guiadas, el establecimiento invita a los visitantes a desconectar del frenesí diario y a descubrir que detrás de cada taza no solo hay una bebida reconfortante, sino toda una filosofía de vida.
Todo comenzó como una bonita casualidad; Laura había decidido cambiar el rumbo de su carrera profesional y la idea de montar un negocio rondaba desde hacía tiempo por su cabeza: «En mi casa siempre hubo mucha cultura del té, pero crear algo propio siempre había sido para mí como una ensoñación», comenta. Pese a que al principio su familia lo tildó de «locura», la dueña decidió dar un salto al vacío y probar suerte. Doce años después, el tiempo le ha terminado dando la razón.
La Tetereta es hoy un referente para los amantes de las infusiones y un establecimiento puntero en la venta online de productos: «Parece que Vilagarcía está en un pequeño rincón del mundo, pero tenemos un altavoz enorme para llegar a todas partes», reconoce. Así se lo trasladan también las clientas, que vienen a comprar desde diferentes puntos de Galicia: «Este verano vino una chica que tenía una boda en Vilagarcía y que siempre nos compraba por la web. Aprovechando la visita, se pasó por aquí directamente», cuenta Laura.
Han sido años de trabajo duro, de cursos por medio mundo —desde China a Azores o hasta a la India— y de actualización permanente. Laura Rodríguez es, además, sumiller de té: con un paladar rigurosamente entrenado en el análisis sensorial, la experta es capaz de identificar la frescura, el origen y los matices aromáticos de las hojas secas. Su maestría no solo reside en dominar las estrictas variables técnicas que exige cada infusión —como el control de la temperatura del agua y los tiempos de reposo—, sino también en el arte del maridaje, sabiendo qué variedades potencian o equilibran los sabores de un plato.
En el pequeño espacio que ocupa La Tetereta, los clientes pueden encontrar más de 170 variedades diferentes de infusiones: «Por cómo se presentan, lo que nos cuentan, cómo lo hacen... nos dan pistas para poder guiarlos y dar con la bebida que busca», cuenta Laura. Y es que lo difícil de visitar esta tienda es salir de ella: «Los clientes nos piden que instalemos sillas y mesas para quedarse aquí durante un rato, pero nada que ver, no tengo pensado dirigir el negocio hacia la hostelería», cuenta la dueña, que sí vende cajas de té para abastecer a los locales de la zona.
El famoso matcha
Una de las bebidas en alza en los últimos años es el famoso té matcha, que Laura trae directamente de Japón: «En 2014 recuerdo perfectamente que tenía unas latas de este té por las que nadie preguntaba; hoy en día vendemos kilos de producto», explica Rodríguez.
Este año han puesto en marcha un nuevo servicio llamado La Tetereta Experience, con bebidas para llevar que van cambiando según la temporada del año. Este otoño reinan el Chai de Calabaza o el Rooibos Carrot Cake. También han desbloqueado una nueva experiencia: el Gong Fu Cha, un método tradicional chino para preparar el té que se desarrolla en un rincón de la tienda, en un secreter antiguo que se abre para los clientes y que está preparado para dar servicio a un máximo de dos personas al mismo tiempo. Laura guía a los asistentes en la ceremonia, en la elección de los tés —donde se ofrecen hasta cinco variedades diferentes— y en la utilización de los utensilios.
Lejos de las prisas del consumo de masas, La Tetereta reivindica el té como un lujo de los sentidos que no entiende de multitudes, sino de intimidad. Tras doce años de trayectoria, este espacio sigue demostrando que su verdadero valor está en el mimo al detalle, la experiencia personalizada y el arte de transformar cada taza en una experiencia difícil de olvidar.